La crisis por fentanilo contaminado en Argentina dejó al descubierto no solo un desastre sanitario, sino también fallas significativas en los mecanismos de control de medicamentos utilizados en hospitales públicos y privados. El lote 31202 del producto, fabricado por Laboratorios Ramallo y HLB Pharma Group, fue identificado por organismos sanitarios como contaminado con bacterias resistentes, lo que desencadenó neumonías graves y fallecimientos después de su administración a pacientes.
A lo largo de 2025, la cifra de muertes vinculadas a este lote aumentó de forma progresiva: desde decenas en los primeros meses hasta cerca de 96 casos confirmados, cifra que podría ser mayor a medida que continúa la investigación judicial. Testimonios de familias de víctimas relatan cómo pacientes hospitalizados, inicialmente tratados por otras afecciones, desarrollaron infecciones mortales tras recibir el medicamento contaminado.
La respuesta del Estado incluyó la suspensión de la actividad de los laboratorios involucrados, el retiro de lotes del mercado y operativos para recuperar ampollas del fármaco, pero también desató una crítica amplia sobre la capacidad de supervisión de la ANMAT y la trazabilidad de medicamentos de uso clínico. La causa judicial, a cargo de la justicia federal, investiga irregularidades en los controles de producción y distribución, con imputaciones a directivos de las empresas implicadas.
