Wine Passport propone un nuevo esquema de comercialización del vino en Argentina, donde los sommeliers se convierten en el canal directo entre bodegas internacionales y consumidores. La plataforma combina tecnología, curaduría y operación integral.
La startup argentina Wine Passport lanzó en marzo de 2026 una plataforma que busca cambiar el negocio del vino al integrar a sommeliers, bodegas internacionales y consumidores en un mismo ecosistema, con el objetivo de modernizar la experiencia de compra y redefinir la cadena de valor del sector.
El mercado del vino atraviesa un proceso de transformación impulsado por la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, uno de los actores históricamente más relevantes —el sommelier— ha quedado relegado en términos de participación económica.
A partir de este diagnóstico surge la propuesta desarrollada por los hermanos Santiago y Sebastián Galli, quienes identificaron una oportunidad en la falta de integración entre conocimiento experto y comercialización efectiva.
Durante más de un año, el equipo trabajó en el diseño de una plataforma que permita capitalizar ese conocimiento, brindando herramientas concretas para que los sommeliers puedan recomendar y comercializar vinos sin asumir riesgos operativos.

El modelo funciona a través de una plataforma digital que conecta a los distintos actores del ecosistema. Los sommeliers acceden a un catálogo de vinos internacionales seleccionados, que luego pueden recomendar a sus clientes mediante enlaces personalizados.
La operación completa —desde la importación hasta la logística y la gestión financiera— está centralizada en la plataforma, lo que permite simplificar el proceso y garantizar una experiencia fluida para el usuario final.
Actualmente, la iniciativa cuenta con más de 65 sommeliers activos, una red de 22 puntos de retiro en seis provincias y una oferta de más de 30 etiquetas internacionales. El enfoque está puesto en la curaduría y en la diferenciación de productos, en un mercado cada vez más competitivo.
Desde la compañía destacan que el objetivo no es solo comercial, sino estructural. “El sommelier siempre tuvo un rol clave en la recomendación, pero no en la captura de valor. La propuesta busca corregir esa asimetría”, señalaron desde el equipo fundador.
El modelo también responde a una demanda creciente de experiencias más personalizadas. En un contexto de sobreoferta, la recomendación experta adquiere un valor diferencial frente a algoritmos o marketplaces tradicionales.
Analistas del sector coinciden en que este tipo de plataformas podrían marcar una tendencia en la industria, al combinar tecnología con capital humano especializado, en lugar de reemplazarlo.
La startup proyecta una expansión sostenida en los próximos años. Para 2027, prevé superar los 250 sommeliers activos, alcanzar 45 puntos de retiro en 18 provincias y ampliar su portfolio a más de 50 etiquetas de distintos países.
El plan también contempla el desembarco en mercados regionales como Brasil, Paraguay y Uruguay, con el objetivo de consolidar un modelo escalable a nivel latinoamericano.
En paralelo, Wine Passport avanza en acuerdos de exclusividad con bodegas internacionales, lo que permitirá fortalecer su propuesta y garantizar consistencia en la experiencia del consumidor.
Con este enfoque, la iniciativa busca posicionarse como un nuevo intermediario en el negocio del vino, donde el valor no solo esté en el producto, sino en la recomendación experta que lo acompaña.
