Sin moratoria, sin jubilación: el futuro que espera a 8 de cada 10 mujeres

El fin del régimen de moratorias jubilatorias deja al descubierto una verdad incómoda: el sistema previsional argentino ya no logra acompañar las trayectorias laborales reales. En un mercado dominado por la informalidad y la inestabilidad, millones de personas llegarán a la vejez sin haber cumplido los años de aportes necesarios. ¿Quién se jubilará en el futuro?

La jubilación, ese derecho ganado a lo largo de toda una vida de trabajo, se convirtió en un privilegio cada vez más lejano para vastos sectores de la sociedad argentina. Con la eliminación de las moratorias previsionales a partir de 2025, el Estado deja sin red a millones de personas que no alcanzan los 30 años de aportes. En ese nuevo escenario, el acceso a un haber jubilatorio será una excepción, no la norma.

Durante casi dos décadas, las moratorias funcionaron como una válvula de inclusión en un sistema que ya mostraba señales de agotamiento. Sirvieron para incorporar a quienes, por razones estructurales —como la informalidad, la inestabilidad o la precarización— no habían logrado una trayectoria laboral continua. Pero lejos de tratarse de una solución definitiva, su uso sostenido terminó por profundizar las tensiones del régimen de reparto administrado por ANSES.

Los números hablan por sí solos: el 62% de quienes accedieron a la jubilación mediante moratorias regularizó más de 20 años de aportes. Es decir, tenían menos de 10 años efectivamente cotizados. En términos absolutos, más de 2,2 millones de personas se jubilaron habiendo aportado menos de una década.

Este desfasaje no es producto del desinterés individual, sino del deterioro progresivo del mercado laboral argentino. Informalidad creciente, escasa generación de empleo formal, rotación permanente y salarios de pobreza definen un panorama donde resulta cada vez más difícil acumular aportes suficientes. En ese contexto, el sistema previsional no colapsa por las moratorias, sino por la falta de trabajadores formales activos que lo sostengan.

El impacto de esta decisión se siente con especial fuerza en las mujeres, cuyas trayectorias laborales históricamente estuvieron marcadas por la discontinuidad, la sobrecarga del trabajo doméstico no remunerado y la informalidad. Con el nuevo esquema, 8 de cada 10 mujeres no podrán acceder a la jubilación a los 60 años. En muchos casos, ni siquiera a los 65. La única opción será la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), cuyo haber representa apenas el 80% de la jubilación mínima.

Hoy, el padrón previsional muestra una realidad invertida: hay más jubilados con moratoria (3,6 millones) que sin ella (2,4 millones). El costo fiscal de la última regularización fue del 0,42% del PBI, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. Pero más allá del debate financiero, lo que está en juego es la esencia del sistema previsional: su capacidad de ser justo, inclusivo y sostenible.

No se trata solo de números, sino de personas. De millones que trabajaron toda su vida en la informalidad, que criaron hijos, que cuidaron, que produjeron desde los márgenes. Y que hoy quedan afuera.

El desafío es inmenso. Se necesita una reforma estructural que articule políticas laborales, de inclusión previsional y de financiamiento. Sin eso, el sistema seguirá excluyendo a quienes más lo necesitan, y su sostenibilidad será una utopía contable.

El debate ya no puede esperar. Porque si nadie se hace cargo hoy, el colapso será mañana. Y para entonces, ya no habrá red que alcance.

«El nuevo mapa del sistema previsional argentino»

🔢 Distribución de beneficiarios (2024)

  • Jubilados sin moratoria: 2.400.000
  • Jubilados con moratoria: 3.600.000
  • Beneficiarios de PUAM: 200.000

⏳ Aportes regularizados en moratorias

  • Más del 62% regularizó más de 20 años.
  • Solo el 4% tenía que completar menos de 5 años.
  • Más de 2.200.000 jubilados con moratoria tenían menos de 10 años aportados.

👩‍🦳 Impacto por género

  • 8 de cada 10 mujeres no podrán jubilarse sin moratoria.
  • Mujeres: más expuestas a informalidad, desempleo e intermitencia laboral.
  • PUAM: disponible a partir de los 65 años, con un haber 20% menor que la mínima.