“El petróleo, el gas y la electricidad son hoy las tres grandes ventanas de oportunidad para la Argentina en el escenario energético mundial”. Así lo planteó Raúl Bertero, vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, al analizar el presente y los desafíos del sector energético en el marco de la transición global.
Las definiciones surgieron en declaraciones realizadas en Radio UBA FM 89.7, en el programa 1, 2, 3, que se emite los sábados de 10 a 12, conducido por Paula Atlante y Pablo Galeano, donde Bertero fue entrevistado junto a Mirta Gariglio, directora ejecutiva del Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria de la Energía (CEARE), en una charla centrada en el rol de las provincias, el carácter federal del sistema energético y las condiciones necesarias para el desarrollo del sector.
Al detallar la primera de esas ventanas, Bertero sostuvo que el petróleo representa una oportunidad limitada en el tiempo. “El petróleo es ahora; si no lo sacamos ahora, no lo vamos a sacar”, afirmó, al advertir que la electrificación del transporte reducirá su demanda en las próximas décadas y obliga a tomar decisiones estratégicas en el corto plazo.
La segunda ventana está vinculada al gas natural, al que definió como el combustible de transición a nivel global. “El gas natural es el combustible de transición que el mundo necesita para reemplazar al carbón”, señaló. En ese punto, remarcó que mientras a la Argentina le sobra gas, existe una demanda creciente en el mundo, en particular en economías como China e India.
La tercera ventana corresponde a la electricidad. Según Bertero, la demanda mundial de energía eléctrica crecerá de manera significativa, impulsada por la electrificación del transporte, el crecimiento de los centros de datos y las nuevas demandas tecnológicas. En ese contexto, advirtió que no será posible abastecer ese crecimiento únicamente con energías renovables, por lo que será necesario contar con una matriz diversificada.
Ese análisis encuentra un correlato en la gestión urbana. Desde la Ciudad de Buenos Aires, Pablo Brahmondes, subgerente operativo de Energías Renovables del Gobierno porteño, explicó que “más del 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la ciudad corresponden al uso de energía estacionaria”, motivo por el cual “todas las acciones vinculadas a la gestión energética son protagonistas de la planificación climática”. En ese sentido, sostuvo que la transición energética “termina siendo más un cambio sociocultural que tecnológico o normativo”.
En una mirada más amplia sobre el escenario federal, Gerardo Rabinovich, presidente de la Empresa Mendocina de Energía, señaló que el país atraviesa un punto de inflexión. “La Argentina está entrando, o está haciendo un clic”, afirmó, y explicó que ese proceso “federaliza y descentraliza la generación de energía eléctrica en distintas escalas”. Además, remarcó que “las energías limpias ya están instaladas en nuestro sistema eléctrico y muy difícilmente se detengan”.
Por su parte, Roberto Ferrero, director vicepresidente del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) de San Juan, puso el foco en la infraestructura como condición indispensable para el desarrollo. “Si no tenemos líneas de transmisión, toda esa potencia queda atrapada y estéril”, advirtió. En esa línea, subrayó que la transición energética “no es una moda ambiental pasajera, sino una modificación estructural y de enormes implicancias para la economía moderna”.
Durante la entrevista, Bertero también remarcó el carácter federal del sistema energético argentino y el papel central de las provincias. “Los recursos naturales son de las provincias”, recordó, y señaló que sin una articulación sostenida con el Estado Nacional resulta muy difícil atraer inversiones y concretar proyectos de infraestructura de gran escala.
En ese marco, los distintos especialistas coincidieron en que la energía constituye una herramienta estratégica para el desarrollo nacional. “Sin energía no hay desarrollo”, sintetizó Bertero, y coincidieron en que la planificación, la inversión en infraestructura y el consenso entre los distintos niveles de gobierno resultan indispensables para aprovechar de manera sostenible las oportunidades que ofrece el escenario energético actual.
