El mapa de las tierras raras: El dominio de China y el potencial de Argentina

Las tierras raras y su creciente relevancia en la transición energética y el desarrollo tecnológico global fueron el eje de una nueva emisión de 1, 2, 3, el programa de Radio UBA que se emite los sábados de 10 a 12 horas y es conducido por Pablo Galeano y Paula Atlante. A lo largo del programa, especialistas analizaron qué son estos minerales, por qué se los considera estratégicos y cuál es el lugar que ocupa la Argentina en un escenario internacional altamente concentrado.

Durante la charla, los geólogos José Tessone y Ricardo Etcheverry ofrecieron una definición clave para desmitificar el concepto. “No son tan raras. Lo raro es encontrarlas en cantidades económicamente rentables”, aseguraron. La denominación, explicaron, se remonta a comienzos del siglo XX y responde tanto a la dificultad histórica para hallar concentraciones explotables como a su aspecto terroso, que dio origen al término “tierras”.

Desde el punto de vista geológico, se trata de minerales primarios compuestos por elementos ubicados en la parte inferior de la tabla periódica, como el escandio, el itrio y los lantánidos. Su importancia excede lo estrictamente científico: son considerados minerales críticos, porque resultan esenciales para la industria y la Argentina debe importarlos como materia prima, y estratégicos, ya que su disponibilidad está fuertemente condicionada por la coyuntura geopolítica.

En ese sentido, Tessone y Etcheverry subrayaron el rol estructural de la actividad minera. “La minería es la industria madre de otras. Es sostenible y sustentable”, afirmaron, al explicar que gran parte de los desarrollos tecnológicos actuales dependen de insumos minerales cuya extracción y procesamiento requieren planificación, inversión y conocimiento técnico.

Las tierras raras tienen múltiples aplicaciones en sectores clave de la economía moderna. Se utilizan en energías renovables, particularmente en los motores de turbinas eólicas; en teléfonos celulares; motores eléctricos; sistemas láser; industrias armamentísticas, como misiles y armamento de alta precisión; y en tecnologías asociadas a la inteligencia artificial, donde cumplen un rol central en componentes electrónicos avanzados.

A este análisis se sumaron Anabel Gómez, doctora en Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Laboratorio de Metalogenia Andina del Instituto de Geociencias Básicas, Aplicadas y Ambientales de Buenos Aires (UBA–CONICET), y Miguel Soler, doctor en Ciencias Geológicas con experiencia en actividades vinculadas a la industria minera desde la función pública, el sector privado, la docencia y la investigación.

Gómez destacó la amplitud del campo profesional de la geología y su importancia en sectores estratégicos del país. “En nuestro país los geólogos son muy requeridos en la minería metalífera y no metalífera, el sector energético —petróleo y gas, tanto convencional como no convencional— y el desarrollo de energías renovables”, explicó. También subrayó el rol de la disciplina en la gestión ambiental y los recursos hídricos.

En ese marco, remarcó que la Argentina ocupa un lugar relevante en la transición energética global. “Argentina ocupa un lugar clave en la transición energética mundial gracias a su potencial en recursos mineros estratégicos”, afirmó, y señaló que minerales como el litio y el cobre son fundamentales para la movilidad eléctrica, la generación de energía y la infraestructura de redes.

Por su parte, Soler se refirió específicamente al crecimiento sostenido de la demanda global de tierras raras. “El mayor consumo de materias primas minerales está impulsado por los avances tecnológicos de las últimas décadas, que son los principales causantes del requerimiento cada vez más alto de estos elementos”, sostuvo. Desde una mirada geológica y minera, explicó que estos elementos no se encuentran de manera aislada: “No están sueltos, sino formando minerales, y lo que hay que buscar son concentraciones anómalas”.

En relación con la situación argentina, Soler señaló que el país se encuentra aún en una etapa incipiente. “Nuestro país está en etapa de exploración; todavía no pueden considerarse reservas”, explicó. Si bien existen ocurrencias minerales identificadas en distintas regiones, aún falta información geológica detallada que permita evaluar su viabilidad económica y productiva.

El contexto internacional muestra una fuerte concentración del mercado. En 2024, la producción mundial de tierras raras alcanzó las 300.000 toneladas anuales, con China como actor dominante: concentra cerca del 60% de las reservas, alrededor del 70% de la producción y casi el 90% del procesamiento, con una ventaja tecnológica acumulada de más de una década. Otros países con reservas son Estados Unidos, Australia, Myanmar, India, Brasil, Ucrania, Rusia y Groenlandia.

Desde el punto de vista normativo, Soler recordó que “los elementos de tierras raras pertenecen a los minerales de primera categoría del Código de Minería de la Nación”, lo que habilita su concesión bajo el marco legal vigente. En ese sentido, los especialistas coincidieron en la necesidad de que las provincias, como dueñas originarias de los recursos naturales, impulsen políticas de exploración responsable que permitan atraer inversiones y generar conocimiento.

El debate dejó en claro que las tierras raras representan una oportunidad estratégica para la Argentina, pero también un desafío complejo que combina ciencia, economía y geopolítica. Su eventual desarrollo dependerá de planificación, inversión sostenida y una mirada de largo plazo que permita transformar el potencial geológico en desarrollo productivo.